Dona

Con muchísimo gusto paso a contaros muy por encima la historia de Dona.

Se cumplen ahora siete años desde que adoptamos a Dona, que por entonces calculamos tendría unos diez meses.

Es, en mi caso, la segunda perra que adopto, y fue a raíz de la gratificante experiencia que tuve con la primera adopción, que me dije que volvería a hacerlo una y mil veces más. Ahora voy por la segunda y espero que vengan muchas más, lástima que no tengamos espacio para otra compañera…

Yo debía de tener 8 años cuando llegó a casa el primer perro. Desde entonces han pasado otros tantos por mi vida, así que considero que puedo opinar con conocimiento de causa y objetividad.

De entre todos ellos Dona destaca especialmente por una particular virtud; su bondad. Dona es pura bondad, es tremendamente buena. Lo es siempre y con todos, con perros conocidos o desconocidos, sueltos o atados,  buenos o agresivos, lo mismo con los gatos de la calle que con los caseros, con los niños, con las personas…mi pareja dice que tendría que estar en un altar porque es una santa y no le quito razón.

Es también muy obediente, siempre la llevamos suelta y como buen perro es ella la que está pendiente de donde está el amo y no al revés. Se puede afirmar que “no vamos a sacar a la perra” si no que “vamos a pasear con la  perra”.

En casa tiene varios peluches que le han ido regalando, a cada uno le hemos puesto nombre y por tal los distingue perfectamente. Raras veces se confunde cuando le pedimos que nos traiga al “osan”, al “pato” al “ratón” etc.

Tenemos la gran suerte de vivir en un sitio con mucha zona verde donde consecuentemente también hay muchos perros y muchos son los dueños que se maravillan ante las cualidades de Dona y de lo bien que se lleva con todos.

Ello incluye a los que tienen “malas pulgas” cuyos dueños rápidamente se prestan a proteger ante el temor de “un perro grande suelto”.

Dona no es nada conflictiva, si intuye malas vibraciones simplemente se aparta, los evita, es una perra muy equilibrada y muchos son los que la toman como ejemplo a seguir.

Para mi pareja es su primer perro, no para de ensalzarla y de mimarla, y está tan loco con ella que hasta le atribuye cualidades innatas como propiamente suyas.

Solamente hay un aspecto negativo y es el pánico que tiene a los voladores, truenos, golpes secos, disparos etc. He leído algo al respecto, y parece ser que  en algunos perros ocurre a partir de ciertas edades, y así resulta ser en el caso de Dona, pues hasta los 4 años nunca antes había manifestado  ningún temor ante tales ruidos.

En resumen, estamos encantados y felices con Dona, orgullosos de ser como es y deseando que nos acompañe muchos años más.

Hemos tenido una gran suerte con ella –creemos que ella con nosotros también- .

Al igual que ocurre con las personas, hay perros afortunados y otros muchos más que no lo son. Vosotros hacéis posible esa grandísima labor de darles una segunda oportunidad. Desde aquí quiero daros las gracias en nombre de todos ellos y muy especialmente por hacer que Dona completara nuestra vida.

 

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